El niño experimenta un nivel de ansiedad elevado ante la separación de su hogar o de sus padres.
Alguna situación vital perturbadora, como la muerte de un familiar, un amigo o incluso una mascota o el cambio de lugar de residencia o un cambio de colegio desencadenan el trastorno de ansiedad por separación. La predisposición a sentir ansiedad también puede ser heredada.
El niño con trastorno de ansiedad por separación siente un gran dolor al dejar su casa o al separarse de las personas a las que está apegado. Durante las despedidas con frecuencia se producen escenas dramáticas. Las escenas de despedidas son característicamente dolorosas para los padres y para el niño. El niño frecuentemente suplica y llora con tal desesperación que el padre o la madre no puede marcharse, prolongando la escena y haciendo que la separación sea todavía más difícil. Si el padre o la madre también es ansioso, el niño se vuelve más ansioso, creándose así un círculo vicioso.
Cuando el padre o la madre ya se ha ido, el niño se obsesiona en volverse a reunir con ellos. A menudo quiere saber dónde está el padre (o la madre) y siente miedo de que les ocurra algo terrible a él o a sus padres. Algunos niños tienen preocupaciones persistentes y excesivas sobre que perderán al padre o a la madre por secuestro, enfermedad o muerte.
Viajar solo le incomoda y se niega a ir al colegio, a un campamento, de visita o a dormir en casa de los amigos. Algunos niños no pueden quedarse solos en un cuarto, y se pegan al padre o a la madre y le siguen como una sombra por toda la casa.
Son frecuentes las dificultades a la hora de acostarse. El niño con trastorno de ansiedad de separación insiste en que uno de los padres o su cuidador se quede en el cuarto hasta que se haya dormido. Las pesadillas revelan los miedos del niño, como por ejemplo la muerte de la familia en un incendio o cualquier otra catástrofe.
El niño a menudo desarrolla síntomas orgánicos, como dolores de cabeza o de estómago.
Habitualmente se comporta con normalidad cuando uno de los progenitores está presente. Como resultado, el problema parece menos grave de lo que es.
Cuanto más se prolonga el trastorno, mayor es su gravedad.