Relación sana frente a relación tóxica

Una relación sana se construye sobre la base de la confianza, el respeto mutuo y la comunicación saludable. En ella, los miembros se sienten valorados y cómodos expresando sin miedo sus emociones, frustraciones e inquietudes. Se respetan los objetivos personales y profesionales de la otra parte y la necesidad de pasar tiempo con otras personas o a solas.

Sin embargo, una relación tóxica no se construye sobre estos pilares. En ella, alguna de las partes, o ambas, muestran posesividad y no expresan las necesidades propias por miedo a que eso sea perjudicial para la relación. Sin confianza aparece el miedo, los celos, y la amenaza de que la otra persona tenga otras relaciones con amistades y familia. 

En algunos casos, cuando hay  celos en la pareja, aparece la vigilancia de la comunicación en móviles o correos electrónicos y, además, la comunicación entre ambos puede llegar a ser agresiva, manipuladora o intimidante. 

 Las personas que se relacionan con un nivel de toxicidad son egocéntricas, están centradas en sí mismas, necesitan ser el centro de atención, creen que su opinión es la más importante y necesitan una validación constante. En algunos casos, se puede estar en pareja con una persona narcisista que puede tener un espíritu victimista y culpar a los demás de lo malo que le ocurra (a veces existe en ellos una herida narcisista). Menosprecian, o dan poca importancia, a aquellas personas que no consideran a su altura y minimizan los éxitos de los demás.

Aunque en el ámbito más popular en el que se dan este tipo de relaciones sea en las parejas, es importante saber que las relaciones tóxicas pueden darse en cualquier terreno: laboral, amistoso e incluso familiar.

Señales que estás en una relación tóxica:

Pérdida del yo

Un indicador clave es si sientes que te estás perdiendo a ti en la relación. ¿Ya no te gustas ni te respetas? ¿Te sientes invisible, impotente o desconectado de quién eres realmente? Estos sentimientos podrían ser el resultado de la toxicidad de la relación.

Falta de apoyo

¿Tu pareja agradece lo que haces o te hace sentir que es tu obligación? ¿Le quita importancia a tus logros personales o profesionales? Sentirse menospreciado también puede ser un indicio de que algo no va bien en la relación. Las relaciones sanas se basan en el deseo mutuo de que el otro tenga éxito en todos los ámbitos de la vida.

Control, desconfianza y celos

A veces, una persona insegura parece estar muy atenta al principio de la relación con la otra y le dedica mucho tiempo, pero detrás de toda esa atención puede haber un tema de desconfianza y control. Preguntar siempre dónde está la otra persona, enfadarse si no responde inmediatamente a los mensajes o si quiere pasar tiempo con otras personas, son actitudes que contribuyen a la toxicidad de la pareja.

Manipulación emocional

¿Utiliza el chantaje emocional para conseguir lo que quiere o salirse con la suya? El control también puede expresarse a través de la manipulación emocional, cuando un miembro de la pareja controla (más o menos conscientemente) al otro para conseguir sus propios fines: “Si me quisieras, lo harías” es una de las frases utilizadas por parejas tóxicas.

Comunicación tóxica

En lugar de un trato amable, el sarcasmo, la crítica o la hostilidad son comunes en la comunicación. En estos casos, puede que una de las partes calle sus problemas o evite plantear temas para no causar tensión. En otros casos, la comunicación se vuelve ambigua.

Estrés constante

Otro indicador es encontrarse habitualmente al límite, bajo mucha presión. Tener miedo constante de que la otra persona se enoje o denote.

Ignorar las necesidades

Seguir la corriente a lo que la pareja quiere hacer, incluso cuando va en contra de los propios deseos. Esto hace que la persona se vaya desconectando de sus propios deseos lo que conlleva a la tristeza y apatía.

Minimización

¿Cuando tienes algún problema tu pareja lo minimiza con comentarios como “eso no es nada”? Una relación sana debe ser un lugar en el que poder encontrar apoyo para afrontar los problemas y las dificultades, desde la empatía y la comprensión.

Perder otras relaciones 

Se deja de pasar tiempo con amigos y familiares, ya sea para evitar conflictos con la pareja o para no tener que dar explicaciones sobre lo que ocurre en la relación. 

Sentirse atrapado o distanciarse

Las relaciones tóxicas pueden hacerte sentir atrapado o dejarte con una sensación de desconexión. Es posible que sientas que te estás alejando de tu verdadero yo o que no estás creciendo como persona. Esta sensación de estancamiento y falta de realización puede ser una señal de toxicidad.

Justificar constantemente las acciones de la pareja

Otra de las señales de una relación tóxica es justificar todo lo que dice o hace la pareja aunque en el fondo no se esté de acuerdo con ello.

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