La presión de la sociedad moderna para alcanzar ciertos estándares y logros puede generar una sensación abrumadora de insatisfacción en aquellos que no encuentran su propósito. Las comparaciones constantes con los demás en redes sociales y la percepción de que otros han alcanzado metas significativas pueden aumentar la angustia de no estar a la altura y a sentir ese «no sé qué hacer con mi vida».
Además, la falta de autoconocimiento juega un papel crucial en este dilema. Muchas personas no han tenido la oportunidad de explorar sus verdaderas pasiones, habilidades y valores. Esta falta de conexión consigo mismos impide la identificación de metas alineadas con su auténtica esencia.
La consecuencia directa de esta falta de propósito se manifiesta en problemas de salud mental y emocional. La ansiedad, la depresión y la sensación de estancamiento son síntomas comunes experimentados por aquellos que se enfrentan a la incertidumbre de no saber qué hacer con sus vidas. Este desafío no solo afecta la esfera personal, sino que también influye en el rendimiento laboral y las relaciones interpersonales.
¿Cómo saber que estoy en una crisis existencial?
Podrás saber que estás atravesando una crisis existencial cuando:
- Te sientes perdida(o), con una sensación de no saber ¿por qué estás aquí? ¿para qué estás aquí?
- Todo te aburre.
- Crees que nada de lo que haces sirve, sientes que no puedes lograr nada.
- No tienes motivación frente a las actividades que antes te causaban placer o tenían valor para tu vida, ya no les encuentras sentido.
- Sientes como si fueras otra persona, te sientes extraña(o) contigo misma(o).
- Con muy poca ilusión ante nuevos retos y/o posibles propuestas.
- Tienes una sensación de insatisfacción generalizada, aunque las cosas marchen aparentemente bien, acompañada por un sentimiento de vacío.
- Sientes que debes cambiar tu vida, darle un cambio importante, ya sea a tus hábitos y/o rutinas pero no sabes cómo hacerlo.
- Tienes dudas sobre muchas cosas, sobre tu profesión, tus relaciones y todo aquello que te rodea.
- Cuestionas las decisiones que has tomado en tu vida y también lo que has vivido en cada etapa.
- Tienes agotamiento emocional de una manera extrema.
- Miedo al futuro, a lo que pueda pasar o te toque vivir o incluso de que siempre te sientas igual.
- Ganas de experimentar cosas nuevas o una sensación de que te faltan muchas cosas por experimentar.
- Pensamientos rumiativos (pensamientos recurrentes, repetitivos, intrusivos, pasivos e indeseados acerca de algo en específico) sobre todo lo anterior, que incluso no te dejan descansar.
Tratamiento de la crisis existencial
Las respuestas a las preguntas que normalmente plantea una crisis existencial implican un camino de descubrimiento personal, lo cual significa que un psicólogo no te puede ofrecer las respuestas pero puede guiarte en el camino para que las descubras por ti mismo/a.
A menudo las personas se quedan atrapadas en la crisis existencial debido a sus esquemas cognitivos; es decir, no logran trascender el sistema de creencias que le dan sentido a su mundo. Sin embargo, en medio de una crisis, los esquemas que antes habían sido eficaces, dejan de ser adaptativos por lo que es necesario cambiarlos, al menos en parte.
Es necesario considerar a la crisis existencial como una gran oportunidad para conectar contigo y reencontrarte, para conocerte más, para cambiar, para tomar las riendas de tu vida y hacerte responsable de la vida que quieres construir. Escribe ¿Qué cosas buenas puedes sacar de esta crisis? ¿Cómo la puedes usar a tu favor? ¿Qué aprendizajes puedes obtener?
Es importante recordar que una crisis existencial bien gestionada trae muchos beneficios y libertad.